Call us on 1-800-228-5145

Lucha contra la obesidad infantil: Prevención y tratamiento

No hacen falta estudios científicos para demostrar que la obesidad se ha convertido en un serio problema de salud en nuestra sociedad. Demasiadas personas comen más de lo necesario y aun así todavía están desnutridas. Lamentablemente, esto también incluye a los niños. Enfermedades relacionadas con la dieta que se presentaban exclusivamente en poblaciones de personas adultas, tales como diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso y la enfermedad arterial coronaria, ahora están apareciendo en los niños. Los niños obesos son más propensos a ser obesos cuando sean adultos y enfrentan un mayor riesgo para muchas enfermedades, incluyendo cáncer.  Sin embargo la angustia principal de los niños obesos viene probablemente del dolor mental y emocional de tener sobrepeso.

La obesidad infantil está llegando a todos los rincones de nuestra sociedad, casi uno de cada tres niños en los Estados Unidos tiene sobrepeso o es obeso.  Incluso la primera dama Michelle Obama ha hecho su objetivo atraer la atención a la gravedad de este problema. ¿Así que cómo llegamos a este punto?  

¿Por qué hay tantos niños con sobrepeso?

Durante décadas, la sabiduría nutricional nos ha dicho que el aumento de peso y la pérdida de peso es una simple ecuación de calorías hacia adentro y hacia fuera. Sin embargo, recientes investigaciones muestran que mantener un peso saludable o bajar de peso es más complejo que lo pensado originalmente. La flora intestinal, los productos químicos en nuestros alimentos y medio ambiente, las condiciones en el vientre, hábitos de sueño y otros factores más sutiles pueden influenciar en el peso corporal en los niños. 

Por ejemplo, la investigación ha encontrado que los bebés nacidos por cesárea corren un mayor riesgo de convertirse en niños obesos. Casi un tercio de todos los bebés en los Estados Unidos nacen vía cesárea — cada año hay más de 1 millón de bebés con mayor riesgo de obesidad. Los bebés que reciben antibióticos antes de 6 meses de edad también corren mayor riesgo de convertirse en obesos, probablemente debido al efecto de los antibióticos sobre la flora intestinal. 

Algunos niños están predispuestos a la obesidad aun antes de nacer. Tener una madre que sufre de sobrepeso o quién aumenta en exceso de peso durante el embarazo puede ser un factor. No dormir lo suficiente o tener hábitos de sueño irregular es otro factor de riesgo para la obesidad infantil y del adulto. También hay otra posible causa de la obesidad infantil que no podemos ver, oler o saborear: las sustancias químicas. 

Bisfenol A (BPA), un producto químico utilizado en envolturas y envases de alimentos, está ganando rápidamente una reputación entre los investigadores y el público en general por sus potenciales efectos nocivos. BPA es conocido como un disruptor hormonal, lo que significa que imita a las hormonas naturales como el estrógeno.  BPA también ha demostrado tener efectos nocivos aun en niveles muy bajos en el cuerpo. Resulta que la exposición a BPA es también un factor de riesgo de la obesidad infantil.

Una clase de sustancias químicas conocidas como ftalatos también ha sido señalada por aumentar el riesgo de obesidad en los niños. Ftalatos son muy comunes en los juguetes del bebé, como mordedores, libros de bebés de plástico y piscinas de bebé con lados suaves. En cualquier lugar que veas un plástico suave, puedes sospechar que contiene ftalatos, porque los ftalatos son generalmente lo que hace que el plástico sea suave. 

Aunque es fácil señalar con el dedo a demasiada televisión y comida rápida, es claro que la obesidad en los niños no es tan simple.  Sin embargo, sería tonto negar lo evidente:  Muchos niños hoy simplemente comen demasiados alimentos ricos en calorías y sin nutrientes y no tienen suficiente actividad física. 

Los Riesgos de la obesidad en los niños 

Igualmente como los adultos sienten una presión enorme para perder peso y lograr una figura esbelta, los niños son muy sensibles a las imágenes de los medios de comunicación y a los ideales a los que están regularmente expuestos.  Niños que sufren de sobrepeso u obesidad a menudo se sienten auto-conscientes acerca de su apariencia y son más propensos a sufrir de problemas sociales y emocionales, que incluso pueden afectar su rendimiento escolar. 

En un doloroso círculo vicioso, los niños obesos también son menos propensos a ser activos. No es difícil entender por qué a los niños que tienen exceso de peso les resulta difícil o vergonzoso tratar de mantenerse al igual con sus compañeros de peso normal cuando se trata de deporte y la actividad física. 

A largo plazo, los niños con sobrepeso son más propensos a tener factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, asma y apnea del sueño. Como adultos, también pueden ser más vulnerables a ciertos tipos de cáncer, tales como urotelial y cáncer colorrectal.   

La buena noticia es que los investigadores han encontrado que cuando la obesidad infantil se trata con éxito desde el principio, desaparecen casi en su totalidad los riesgos crecientes de enfermarse. El peso de los niños obviamente está ligado a sus hábitos de estilo de vida y salud, así que tiene sentido tomar medidas simples y prácticas para ayudarles a alcanzar su pleno potencial en la salud y felicidad. 

La Solución integral para la obesidad en los niños 

Una cosa es clara en la epidemia de obesidad infantil:  Los niños son vulnerables a la misma dieta y hábitos de vida que han aumentado las enfermedades relacionadas con la dieta en adultos. Al igual como no hay ninguna "píldora mágica" para la obesidad en los adultos, los niños también necesitan adoptar un enfoque integral para su bienestar para prosperar, estar sanos y de peso óptimo. Eso significa mejorar la salud y el bienestar, no sólo centrarse en la pérdida de peso. 

Aquí hay 8 pasos comprobados que los padres y cuidadores pueden tomar para ayudar a los niños a mantener un peso óptimo y salud vibrante: 

  1. Ser un buen ejemplo:  Los niños son enormemente influenciados por los adultos y las personas modelo que tienen a su alrededor. Los estudios han demostrado que los niños que nacen de padres con sobrepeso son más propensos a ellos mismos tener sobrepeso. Si el exceso de peso es un problema en tu familia, no hay que centrarse en los números de la báscula. En cambio, hay que enfocarse en crear un estilo saludable de alimentación y hábitos de ejercicio. Evita hacer sentir al niño mal, o culpable por tener sobrepeso—esto puede conducir a problemas psicológicos y agravar sus problemas de peso. Por el contrario, enfócate en decisiones positivas que lleven a una mejor salud para toda la familia.
     
  2. Decir adiós al uso de BPA: BPA es un químico dañino que se ha probado aumenta el riesgo de la obesidad en tus hijos  (y otras enfermedades en el futuro) y es relativamente fácil de eliminar. Así que ve en busca de lo que debes desechar de tu cocina. Cualquier recipiente hecho de policarbonato (que contiene BPA), tal como vasos y botellas de agua de  policarbonato, tiene que ser despachado de tu cocina cuanto antes. Reemplaza los recipientes de plástico con vidrio o algún otro material libre de BPA. Los alimentos enlatados son otro gran delincuente — prácticamente todo alimento enlatado tiene BPA a menos que la etiqueta diga específicamente "Libre de BPA".  Hasta los productos orgánicos pueden contener BPA, así que no te confundas con la etiqueta de "orgánico". La comida en lata es conveniente pero puede reemplazarse fácilmente. Por ejemplo, se pueden cocinar frijoles en grandes cantidades y congelarlos en cantidades convenientes para su uso futuro. La pasta de tomate ahora puede adquirirse en frascos de vidrio. Algunas marcas de leche de coco orgánica usan latas libres de BPA, así que es fácil cambiar. Maíz y otros vegetales pueden adquirirse congelados y tienen la comodidad de las latas — sin los productos químicos. En lugar de las sopas enlatadas, haz una olla grande una vez al mes y congélala en recipientes sin BPA de tamaño mediano. 
     
  3. Suplementa con probióticos:  Un creciente estudio de investigación sugiere que nuestra flora intestinal tiene un profundo efecto sobre nuestra salud y hasta nuestro peso corporal. También se mencionó en el artículo que los bebés que reciben antibióticos antes de la edad de 6 meses son más propensos a ser obesos al llegar a la niñez.   Esto es probablemente porque los antibióticos aniquilan a la flora amigable en los intestinos  y reducen la variedad de bacterias intestinales. Otros estudios han demostrado diferencias en la flora intestinal entre las personas de peso normal y aquellas que son obesas.  Ya que los probióticos tienen tantos beneficios para la salud, tiene sentido asegurarse de que tus hijos se beneficien de un suplemento probiótico y que coman alimentos con bacterias amistosas, como yogurt y kéfir. 
     
  4. Practica crianzas positivas: Así como muchos adultos son sensibles al estrés emocional y comen en exceso, muchos niños también son así. Los niños que se sienten estresados o inseguros fácilmente pueden recurrir a comer para reconfortarse. Por ejemplo, un estudio encontró que los niños que están firmemente apegados a sus madres tienen un menor riesgo de convertirse en niños obesos. Trata de incorporar mucho apoyo, afecto y tiempo juntos en familia para asegurar el bienestar emocional de tus hijos. 
     
  5. Limita tiempo de pantalla: No es sorprendente que los niños que pasan más de 2 horas al día frente a una computadora, TV o videojuego son más propensos a tener exceso de peso.  ¡Los niños necesitan mucha actividad física y tiempo al aire libre! Aunque puede ser difícil resistir las presiones sociales en los niños para utilizar productos de tecnología, como padre de familia puedes hacerte cargo de la salud de tus hijos poniendo un límite saludable en actividades sedentarias. Reemplaza tiempo de pantalla con actividades positivas, como tiempo en familia al aire libre, deportes, jugando con amigos, o en otras actividades más gratificantes. 
     
  6. Planea tiempo para las comidas en familia:  Comiendo en familia con regularidad reduce el riesgo de obesidad y es el momento perfecto para establecer hábitos alimentarios saludables. Preparar juntos comidas saludables, pasar tiempo de calidad juntos y comer despacio y tranquilamente convierte las comidas en familia en la mejor convivencia.  Si las comidas con tu familia son menos que ideales desde un punto de vista nutricional, empieza a hacer mejorías gradualmente e involucra a tu familia en el proceso. Entre más estén involucrados los niños en la preparación de alimentos, más dispuestos  estarán a probar nuevos platos de verduras. Incluso puedes dar un paso más y comenzar un huerto familiar, que hará que los niños estén más ansiosos de cosechar algunos de los frutos de su arduo trabajo. 
     
  7. Diviértanse con ejercicio: Mantenerse activo es esencial para una buena salud, ya sea que necesites perder peso o simplemente desees mantenerte sano. Para muchas familias se requiere un esfuerzo extra para asegurarse de que los niños reciban la actividad física que necesitan. Muchos niños toman el autobús o van en auto a la escuela en lugar de ir en bicicleta o caminar y muchas escuelas han reducido sus programas de educación física debido a recortes presupuestarios y otras restricciones. Así que es más importante que nunca que los padres asuman la responsabilidad en la actividad física de los niños. Muchas comunidades tienen programas deportivos que son gratis o a muy bajo costo.  Si a tus niños no les gusta el primer deporte que intentan, sigue tratando diferentes deportes y actividades hasta que encuentres uno que les guste. Tu familia también puede ir a caminar juntos después de la cena todas las noches. Los fines de semana, planea actividades divertidas activas, tales como la natación, caminatas, días de campo, kayak, o incluso jugar Frisbee. 
     
  8. Mantén un horario regular de dormir: No dormir lo suficiente es un factor de riesgo considerable para la obesidad en niños y adultos.  Es importante que los niños no tan sólo duerman lo suficiente, sino también que tengan un horario regular. Por cierto, está comprobado que un horario de dormir regulado ayuda con el comportamiento de los niños, lo que beneficia a niños y padres. 

Estos sencillos pasos ayudarán a crear un ambiente más saludable para prosperar tanto a los padres como a los niños y evitarán los muchos efectos nocivos de la obesidad. 

All Prices are in USD. © 2019 Wai Lana Productions, LLC. All rights reserved.